Estos dos anillos fueron realizados para una clienta que me dio toda
su confianza y libertad total para diseñar lo que yo quisiera. A menudo
esto añade complejidad al trabajo de una diseñadora de joyas.
Tenía por un lado una aguamarina, que me sugería formas
arquitectónicas y geométricas. Y por otro lado las piedras semipreciosas
rojas que me pedían formas orgánicas, flores, naturaleza…
Este es el resultado.
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